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sábado, 6 de octubre de 2018

Stalin comentando a los comunistas indonesios las deficiencias militares de la vía china


«Continuando con las cuestiones tácticas, el documento aconseja que el camino de la «revolución armada», esto es, la guerra de guerrillas en el campo, es el único camino que puede conducir a la victoria. Ciertamente la experiencia china muestra que el método de guerra de guerrillas, con la creación de áreas liberadas controladas por la guerrilla y la organización en esas áreas de un ejército de liberación nacional, debe ser reconocido como un método oportuno para un país tan atrasado como Indonesia. Pero el problema es que en las condiciones indonesias, los métodos aplicados en China, solo pueden ser aplicados con sustanciales modificaciones.

Primero, el éxito del uso de los métodos de la guerra de guerrilla es predicado sobre la existencia de un gran país con un gran número de bosques y zonas montañosas localizadas fuera de los ferrocarriles y las ciudades. Indonesia posee estas condiciones en una manera limitada.

Segundo, incluso si los comunistas capturasen un área liberada por la guerrilla y establecen allí un ejercito de liberación nacional, sin embargo el área solo representaría una isla en todo el estado, esta isla podría ser rodeada fácilmente por el enemigo porque no tendría un apoyo sólido alrededor suyo. 

Los comunistas chinos encontraron un sólido apoyo en Manchuria apoyados por el hermano Estado Soviético, con lo que el enemigo perdió la oportunidad de cercarlos. Indonesia representa un grupo de islas rodeadas por mares, y los camaradas indonesios no podrían ser apoyados en cualquier parte. Por supuesto, es posible salir de una zona guerrillera liberada, cortar el cerco y establecer una nueva zona liberada en algún otro lugar. Pero esto no lo protege de un nuevo cerco, en cuyo caso la guerrilla tendría que trasladarse nuevamente a otra zona. Esto es lo que les pasó a los comunistas chinos. Sin embargo, finalmente encontraron una solución cuando se trasladaron a Manchuria y establecieron una retaguardia sólida en Manchuria, apoyándose contra la URSS como contra su propia retaguardia, el enemigo perdió la capacidad de rodearlos y los comunistas chinos aprovecharon la oportunidad para librar una ofensiva planificada contra el ejército de Chiang Kaishek de Norte a Sur. ¿Podemos suponer que los camaradas indonesios, después de ganar un área liberada por la guerrilla, tendrían la oportunidad, como lo hicieron los camaradas chinos, de apoyarse contra las fronteras como contra su propia retaguardia y así privar al enemigo de la oportunidad de rodearlas? No, no podemos, porque Indonesia comprende un grupo de islas rodeadas por el mar y, por lo tanto, los camaradas indonesios no podrán establecer una retaguardia segura.

En tercer lugar, los comunistas chinos tenían una ventaja debido a que, después de su ruptura con el Kuomintang en 1927, ya tenían a su disposición un ejército de varias decenas de miles de hombres, que emplearon en la lucha contra las unidades de Chiang Kaishek. Los camaradas indonesios no tienen actualmente ejército y todavía tienen que construirlo.

Así las condiciones específicas de Indonesia limitan para los indonesios el uso del método de la guerra de guerrillas, el método de la «revolución armada».

¿Cuál es la solución? El camino está en complementar el método de la guerra de guerrillas con el método de la actividad revolucionaria por la clase obrera en las ciudades y centros industriales, con el método de todas las luchas económicas y huelgas políticas, las cuales paralizaran la actividad del gobierno reaccionario, y son un certero apoyo para la guerra de guerrillas en el campo. El camino consiste en la combinación de estos dos métodos.

Por ello, es absolutamente imposible desestimar la importancia del trabajo político y de organización entre la clase obrera, más que eso, es absolutamente necesario en todos los posibles caminos ganar la mayoría de la clase obrera, recordando que la actividad del partido entre los obreros no es menos importante que la actividad entre el campesinado y las guerrillas». (Proyecto de respuesta del Secretario General Soviético (Iósif Stalin) a la carta de Partido Comunista de Indonesia, enero de 1951)

Anotación de Bitácora (M-L):

Stalin ya criticó en otras ocasiones las deficiencias de la táctica militar china, y los intentos de extrapolar mecánicamente dicha experiencia. En una conversación con los comunistas indios esgrimiría tesis muy similares, pero ampliadas. 
¿Cuáles eran los puntos importantes de esta crítica al modelo chino? 

En primer lugar, se señalaba la diferencia entre una guerra de guerrillas –también llamada guerra partisana–, y una lucha armada en todo su sentido, siendo que esta última incluye tanto una guerra de guerrillas de campesinos en el campo, montaña o monte, como huelgas y levantamientos de obreros, es decir, es una combinación de lucha en la ciudad y el campo a la vez, de forma simultanea. Esto a su vez significa que hay una consiguiente limitación para quienes decidan utilizar solo una de las posibilidades:

«Stalin: En cuanto a la lucha armada, se debe decir que los chinos no hablaron de la lucha armada, sino que hablaron de revolución armada. Lo consideraban una guerra partisana con las regiones liberadas y con un ejército de liberación. Esto significa que es necesario hablar de la revolución armada y guerra partisana y no de la lucha armada. La expresión «lucha armada» fue mencionada por primera vez en los periódicos de la Kominform. La lucha armada significa más que una guerra partisana, significa la combinación de guerra partisana del campesinado y huelgas generales y levantamientos de los obreros. En su escala, una guerra partisana es más estrecha que una lucha armada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de febrero de 1951)

En segundo lugar, se advertía de las desventajas e inconsistencia de una guerra de guerrillas campesina si esta no es asistida por un Estado vecino amigo, como fue el caso de la guerrilla china y la asistencia y posibilidad de resguardo en la frontera soviético-mongola:

«Stalin: ¿Qué es una región partisana liberada? Es completamente una isla en el Estado, no hay ninguna parte trasera en esta región, puede estar rodeada, bloqueada; no tiene parte trasera sobre la que pueda apoyarse. Eso es lo que sucedió en Yan'an, fue rodeado y los chinos salieron de ese lugar con grandes bajas. Esto hubiera continuado durante mucho tiempo si los comunistas chinos no hubieran decidido cruzar a Manchuria. Al mudarse a Manchuria, mejoraron rápidamente su propia posición, encontraron una retaguardia en forma de Estado amistoso. No era ahora una isla, era algo así como una península que descansaba en la URSS en un extremo. Después de esto, Chiang Kai-shek perdió la posibilidad de rodear a los partisanos chinos. Y solo después de esto, mientras los chinos descansaban, tenían la posibilidad de pasar a la ofensiva de Norte a Sur. Tal es la historia. ¿Qué extraemos de esto? La guerra partisana de los campesinos es un asunto serio y una gran adquisición para la revolución. En esta área, los chinos hicieron nuevas contribuciones en la práctica revolucionaria, particularmente para los países atrasados. Por supuesto, cada comunista en un país donde los campesinos constituyen entre un 80 a un 90% de la población; está obligado a aplicar este método en su arsenal de luchas. Esto es indudable, pero también a partir de esta experiencia de los camaradas chinos, se deduce que la guerra partisana de las regiones liberadas presenta grandes desventajas. Estas desventajas son que las regiones partisanas son islas que siempre están expuestas a un bloqueo. Solamente es posible romper este anillo victoriosamente creando una base estable, ligada y apoyada a un Estado vecino amigo y estableciendo en este Estado una parte trasera estable. Los chinos tomaron este paso sensible al asentarse en Manchuria. Si no hubiesen hecho esto no sé cómo habrían terminado las cosas. En la guerra partisana, uno no tiene la fortaleza suficiente para alcanzar la victoria. La guerra partisana conlleva a una victoria sin falta solamente si se basa en lazos con estado vecinos amigables. Es altamente característico que hasta que los camaradas chinos alcanzaron Manchuria, no deseaban atacar, temiendo que fueran cercados; fue sólo hasta después de esta situación que comenzaron a planificar su avance y comenzaron a obtener victorias en contra de las tropas de Chiang Kai-shek. Debemos tener en cuenta estas desventajas de la guerra partisana». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de febrero de 1951)

En tercer lugar, se apuntaba cómo la teoría maoísta de toma del poder había tenido una más que obvia inconexión con la ciudad, por ende, se recomendaba a los comunistas indios que, a diferencia de la limitada guerra de guerrillas campesinas de los chinos, intentasen desarrollar desde el primer momento lazos entre los campesinos y los obreros, entre la ciudad y el campo, creando una lucha armada más dinámica, que abarcase un todo:

«Stalin: ¿Necesitáis una guerra partisana? Indudablemente sí. ¿Habrá regiones liberadas y un ejército de liberación nacional? Vosotros tendréis tales regiones y posiblemente también tal ejército, pero esto es insuficiente para obtener la victoria. Necesitáis combinar la guerra partisana con las acciones revolucionarias de los obreros. Sin ello, la guerra partisana por sí sola no tendrá éxito. Si los camaradas indios pueden organizar seriamente huelgas generales de los obreros ferroviarios, eso paralizará la vida del país y el gobierno, podría probarse como una ayuda enorme para la guerra partisana. Tomen al campesino, por ejemplo; y díganle ésta es tu guerra partisana y tienes que lucharla. Entonces, el campesino preguntará: ¿por qué debe esta lucha agotadora recaer solo en mí? ¿Qué harán los obreros? Ellos no estarán de acuerdo en que debe tomar solos todo el peso de la revolución. Son lo suficientemente inteligentes. Ellos son conscientes y saben que todo lo malo proviene de las ciudades, de los impuestos, etc. Querrán un aliado en las ciudades.

Si le dices que soportaría el peso de la lucha junto con los obreros, ellos entenderán y lo aceptaran. Tal fue el caso con nosotros en Rusia. Es necesario llevar a cabo el trabajo no solo entre los campesinos, no solo para crear destacamentos partisanos, sino también para llevar a cabo un trabajo intenso entre la clase obrera, luchar por su confianza y ganar la mayoría entre ella, es necesario contar con destacamentos armados entre los obreros, preparar las huelgas de los obreros, de los ferroviarios y tener destacamentos de obreros en las ciudades.

Cuando estas dos corrientes se conectan, la victoria puede considerarse segura. Sabéis que en Rusia, durante 1905, el zar se rindió a la gente, le dio la Duma y una gama de otras libertades. El zar se vio obligado a retirarse.

¿Qué provocó tal terror en el zar? ¡Las huelgas de los obreros ferroviarios! La capital fue cortada del resto del país, los ferroviarios solo dejaron ingresar en Petrogrado las delegaciones de los obreros y no permitieron la entrada a bienes ni a ninguna otra cosa.
La importancia de las huelgas de los obreros ferroviarios fue muy grande en la revolución y esto ayudó a los destacamentos partisanos.

Luego, el trabajo entre las guarniciones, entre los soldados. En 1917, habíamos llevado a cabo propaganda entre los soldados en la medida de extender que toda la guarnición estuviese de nuestro lado.

¿Qué trajo a los soldados? La cuestión de la tierra. Era un arma tal que ni siquiera los cosacos, que eran los guardias pretorianos del zar, pudieron resistirse. Para llevar a cabo la política correcta, uno puede sembrar un estado de ánimo revolucionario y evocar diferencias dentro de los círculos reaccionarios.

El camino chino fue bueno para China, pero no es suficiente para la India donde es necesario combinar la lucha proletaria en las ciudades con la lucha de los campesinos. Algunos piensan que los camaradas chinos están en contra de tal combinación. Esto es incorrecto. ¿Habría estado descontento Mao Zedong si los trabajadores de Shanghai se hubieran declarado en huelga cuando su ejército se fue a Nanking, o si los obreros hubieran saboteado las fábricas de armamentos? Por supuesto que no. Mao Zedong hubiese estado feliz si los obreros ferroviarios hubiesen realizado una huelga laboral y Chiang Kai-shek hubiese sido privado de la posibilidad de recibir proyectiles, pero hubo una ausencia en las relaciones con los obreros: fue una necesidad dolorosa más no ideal. 

Dange: Casi convertimos la teoría de la guerra partisana en una teoría que no requiere de la participación de la clase obrera. 

Stalin: Si Mao Zedong se enterase de esto, los maldeciría. (Risas)». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de febrero de 1951)

En cuarto lugar, la guerra de guerrillas como tal, por cuestiones como la concentración de las unidades de producción y desarrollos tecnológicos, suele tener una importancia menor en los países desarrollados, mayor en los subdesarrollados: 

«Stalin: También me preguntas, bajo qué condiciones se podría emprender una guerra partidista. En los países capitalistas avanzados, la guerra partidista puede no tener gran importancia, aquí los partidarios son rápidamente secuestrados. Un significado especialmente importante se atribuye a la guerra partisana en los países de desarrollo medio y atrasado. Por ejemplo, es muy difícil iniciar una guerra partidista en los Estados Unidos o en Alemania. Aquí esencialmente hay muchas ciudades grandes, una red ferroviaria desarrollada, regiones industriales y los partisanos en estas condiciones son inmediatamente capturados». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de febrero de 1951)

En quinto lugar, se subrayaba la importancia de comprender que para la lucha armada era necesaria la maduración tanto de las condiciones objetivas como de las condiciones subjetivas, siendo ambos factores requisitos imprescindibles para que esta tuviera posibilidad de éxito:

«Stalin: Es necesario que el partido se fortalezca y oriente la lucha de masas en la dirección necesaria y, a veces, incluso detenga a las masas. ¿Cómo empezamos en 1917?

Teníamos muchos simpatizantes en el ejército, en la flota, teníamos los soviets de Moscú y Leningrado. Sin embargo, restringimos el movimiento insurreccional de los obreros. Presentaron la demanda de expulsar al Gobierno Provisional. Pero esto no entró en nuestros planes, pues la guarnición de Leningrado no estaba en nuestras manos. En julio de 1917, los obreros de la principal fábrica de Putilov, donde trabajaban entre 40 y 50.000 personas, comenzaron manifestaciones en las que se unieron los marineros y soldados. Exigieron el derrocamiento del Gobierno Provisional y acudieron con estas demandas al edificio de la Comité Central. Los contuvimos porque sabíamos que no se habían hecho todos los preparativos para el serio levantamiento que habíamos planeado. El factor objetivo para el levantamiento existió, cuando las masas avanzaron, pero el factor subjetivo del levantamiento no existió, el partido aún no estaba listo.

La cuestión del levantamiento se puso en marcha en un mes, en septiembre de 1917. Decidimos organizar el levantamiento, pero fue ultrasecreto. No publicamos nada sobre esto. Cuando Kamenev y Zinoviev, miembros del Politburó, se expresaron en forma impresa contra el levantamiento, considerándolo aventurero, Lenin los declaró traidores y dijo que habían entregado nuestros planes al enemigo. Por lo tanto, nunca ha de gritarse el levantamiento, de lo contrario el elemento inesperado en el levantamiento se pierde.

Aquí el camarada Rao dice: id ante la gente y pregúntales sobre el levantamiento armado. Esto nunca se hace, nunca clamas por tus planes, os arrestarán a todos. Supongamos que el campesino dice: sí, necesitamos un levantamiento. Pero esto todavía no significa que debamos seguir a la gente y ponernos a la zaga de la gente. Liderazgo significa que uno tiene que llevar a su propia gente. La gente a veces dirá que está lista para un levantamiento, tomando como punto de partida los hechos y eventos de su propia región, pero no desde el punto de vista de todo el país en conformidad con la posibilidad general del levantamiento. Esta cuestión debe ser decidida por el Comité Central». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de febrero de 1951)

miércoles, 3 de agosto de 2016

Los comunistas y las alianzas con las fuerzas progresistas; Enver Hoxha, 1966


«La experiencia histórica demuestra que, en su lucha revolucionaria, los comunistas se han aliado y se alían con diferentes fuerzas progresistas. Porque, particularmente cuando se trata de las revoluciones democráticas o de la liberación nacional del yugo imperialista y colonial, no sólo los auténticos comunistas y revolucionarios, sino también otras amplias capas de la población, desde los obreros y los campesinos hasta la burguesía nacional y otras personas progresistas, están interesados en la realización de estos objetivos. Sería erróneo, sectario y nocivo para la revolución que no se unieran, en aras de su triunfo, todos aquellos que son susceptibles de ser unidos. Y los comunistas y los auténticos revolucionarios, como los luchadores más audaces y los representantes más fieles de las amplias masas populares, están siempre interesados en la unión de todos los que aspiran a hacer avanzar la revolución.

Los acontecimientos de Indonesia constituyen asimismo una importante enseñanza con respecto a las alianzas. En Indonesia existía desde tiempo atrás la NASAKOM, que representaba la alianza de las fuerzas nacionalistas, religiosas y comunistas. El Partido Comunista de Indonesia hizo bien en participar en la NASAKOM. A través de ella; consolidó sus propias posiciones y las de la clase obrera en toda la vida del país. Pero, como demostraron los acontecimientos, no se llevó a cabo en ella un trabajo organizativo y revolucionario sano, se toleró una euforia funesta y se ensalzó en exceso a la propia NASAKOM, la unidad de las tres fuerzas que la constituían y la «libertad de acción». El hecho es que al primer embate toda la fortaleza de la NASAKOM se vino abajo. La NASAKOM no fue un dique suficientemente fuerte para hacer frente a la ola de la contrarrevolución.

Por eso, los comunistas y los revolucionarios jamás deben contentarse en su lucha con la conclusión formal de las alianzas. No deben entusiasmarse con las declaraciones sobre la «vitalidad» de estas alianzas, sino que deben actuar de manera que éstas sirvan lo mejor posible a la revolución.

Es indispensable por tanto que, en los diferentes frentes populares, democráticos, nacionales y de liberación nacional, los auténticos partidos marxistas-leninistas, con su trabajo y su lucha, se ganen la confianza de sus aliados, se coloquen a la cabeza de esos frentes y los dirijan efectivamente. La dirección del partido marxista-leninista, su acertada línea revolucionaria en interés de las amplias masas unidas en el frente, son la garantía de la fuerza y la vitalidad de los frentes mismos y de su gran papel en el logro de los objetivos de la revolución. Se ha comprobado más de una vez que, cuando estos frentes están dirigidos por otras fuerzas sociales o partidos políticos, no son estables, no aplican una línea revolucionaria consecuente, son utilizados frecuentemente con fines contrarrevolucionarios Y estallan como pompas de jabón al primer choque con la reacción.

Siguiendo la línea de la unidad con todos los que pueden ser unidos en un frente, los partidos marxistas-leninistas, en oposición a los puntos de vista de los revisionistas modernos, deben no sólo salvaguardar su independencia y su función dirigente, sino al mismo tiempo combatir las vacilaciones de sus distintos aliados, sus tendencias reaccionarias y sus tentativas de dividir los frentes y de dedicarse a chalaneos con las fuerzas de la reacción. La línea de la unidad y de la lucha contribuye al fortalecimiento de los frentes, a su depuración de los elementos reaccionarios y contrarrevolucionarios, a la consolidación de la cohesión y del espíritu revolucionario, a la obtención de una unidad más elevada y asentada sobre una base más sólida. Aplicar únicamente la línea de la unidad y renunciar a la lucha conduce a una unidad falsa, formal, y permite a los elementos y fuerzas reaccionarias socavarla y liquidarla fácilmente, asestando así un duro golpe a la propia causa de la revolución.

En las alianzas con diferentes capas y fuerzas sociales para la realización de tales o cuales objetivos en las diferentes etapas de la revolución, es importante que los comunistas jamás olviden su objetivo final: el triunfo del socialismo:

«Es necesario saber unir la lucha por la democracia con la lucha por la revolución socialista, subordinando la primera a la segunda. Aquí reside toda la dificultad, esta es toda la esencia. No olvidar lo principal –la revolución socialista–; ponerla en primer plano. (…) Subordinando a la revolución socialista todas las exigencias democráticas, coordinándolas con ella, haciendo que dependan de ella». (V. I. Lenin. Obras, t. XXXV, págs. 260-261, ed. en albanés)

En sus alianzas con otras fuerzas sociales los comunistas son sinceros, luchan resueltamente por la aplicación de los programas de los frentes únicos, pero, al mismo tiempo no ocultan en absoluto sus ideales y, después de la realización de las tareas democráticas nacionales, están decididos a no quedarse a medio camino, sino a impulsar la revolución hasta el triunfo del socialismo y el comunismo.

La actividad de nuestro partido durante la Lucha de Liberación Nacional, los acuerdos; las discusiones con los elementos progresistas, e incluso con las fracciones de la burguesía reaccionaria, nos enseñaron a orientarnos correctamente y con éxito en este laberinto. La experiencia así adquirida en la lucha le ha sido y le es extraordinariamente útil a nuestro partido en la aplicación de su correcta política con las masas trabajadoras, le ayuda en su política interior y en la orientación de su política exterior, en el estudio y solución de las contradicciones, tanto dentro como fuera del país, así como en el movimiento comunista internacional». (Enver HoxhaEl golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de el los comunistas, 11 de mayo de 1966)

domingo, 31 de julio de 2016

El valor de las «libertades democráticas» en un Estado burgués y el modo de aprovecharlas; Enver Hoxha, 1966


«La burguesía y, junto a ella, los revisionistas modernos, hablan y hacen cálculos sobre las llamadas «libertades democráticas». En efecto, en cada Estado burgués denominado democrático, existen algunas «libertades democráticas» relativas. Decimos relativas, porque no rebasan jamás el límite de la concepción burguesa de la «libertad» y de la «democracia», porque llegan precisamente hasta el punto de no perjudicar los intereses vitales de la burguesía en el poder.

Naturalmente, la clase obrera y los hombres progresistas aprovechan estas condiciones para organizarse, para difundir sus concepciones y su ideología, y preparar el derrocamiento de las clases explotadoras y la toma del poder.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en muchos países capitalistas de Europa, como resultado de la victoria sobre el fascismo y del papel desempeñado por los partidos comunistas en la lucha antifascista, estos partidos llegaron incluso a participar en el gobierno –por ejemplo en Francia, en Italia, en Finlandia, etc.–, y hasta tener un gran número de diputados en el parlamento, importantes cargos en el aparato del Estado, e inclusive en el ejército, etc.

Asimismo, en diferentes períodos durante estos últimos 15 años, se crearon condiciones favorables para el partido de la clase obrera y las fuerzas progresistas en algunos países del Medio Oriente, como Irán e Irak, y de América Latina, como Guatemala, Brasil, Ecuador, Venezuela y otros. En Indonesia se creó una situación bastante favorable. El Partido Comunista de Indonesia creció con rapidez, formaba parte del gobierno y ejercía una gran influencia en la política interior y exterior del país, etc.